El hogar, la primera escuela

El hogar, la primera escuela

La familia es el núcleo de la sociedad, es la primera escuela para los hijos. El padre y la madre enseñan con el ejemplo. Los hijos son concebidos fruto del Amor. La madre se prepara para recibir a su bebé, su alegría es determinante para que el ser que va creciendo en su interior sienta las caricias de las palabras, tanto de su mamá como de su papá. Al bebé en el vientre hay que hablarle, estimularle con música clásica o instrumental. La madre debe ser apoyada por su círculo social, así su embarazo va a ser una etapa normal, sin molestias ni preocupaciones. La seguridad emocional, acompañada de una seguridad económica, van a garantizar al nuevo miembro de la familia, también seguridad desde el momento que nace. 

Cuando ya nace, lo primero debe ser con un parto humanitario, evitando sufrimiento a la madre, esto se logra con el humanismo de los médicos o parteras que atiendan a la madre, porque el hecho más maravilloso de la vida es dar a luz a un nuevo ser. 

Lo segundo, colocar al niño en el pecho de su mamá, para que se sienta protegido y no sufra desamparo. Tercero, el padre debe estar presente en el parto y también acariciar a su niño, con la mirada y sonreir a su esposa o compañera para que este momento sublime sea el más recordado.

Todo esto es posible, solamente es necesario: Informarse, capacitarse, concienciarse.

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